La noche con su aroma de nube errante es el beso del silencio
espacio donde las revelaciones lastiman
sabe ungir en las palabras la sencillez de tu ausencia como una oscura flor salpicada de luz
Las penumbras yacen como un aliento que purifica los sentidos en cada esquina de tu alma
mientras el viento despierta como un sueño astillado de estrellas aquel jardín de enredaderas ocultas
el amanecer se ha vestido de pájaros negros y de grillos
doblega la razón en una lucha intermitente entre los renegados escribiéndole olas al olvido
un jinete azul la paraliza le sugiere la invita a cantar como seres diminutos y alados
en ese preciso instante en que la luz nace dibujando en la cima de las montañas
un grito blanco que hace eco en mi vientre
vacía de cintas luminosas envuelve las nostalgias las ampara las redime
les adorna con incertidumbres y miedos las entierra en esas nubes que esconde
como si el abismo jamás fuera a mirar al cielo
canta la añoranza del sol
canción de enamorados abofeteando la soledad de las calles
desnudez que busca la serenidad de un recuerdo
el alma de la noche son tus ojos oscuros de poema híbrido
afortunado insomnio de ave presa
la máscara sangrante que oculta tu esclavitud y mi delirio
lo salvaje del viento en su cabalgata nocturna
mariposa de alas negras envolviendo nuestros cuerpos en un mudo interrogante
con los puntos suspensivos de un "tal vez" a la hora de marcharnos
sicario del encuentro donde la única obscenidad fue la despedida y
la falta de honestidad en el Adiós de las luciérnagas
La noche eres tú lamiendo mis heridas...
Sandra Gonazalez Lescano
todos los derechos reservados
No hay comentarios:
Publicar un comentario